
UN COMEDOR QUE NO PARA DE CRECER: DE 60 A 160 PERSONAS
El Centro Comunitario Nueva Esperanza triplicó la asistencia desde la pandemia y hoy enfrenta una realidad cada vez más crítica.
Lo que comenzó como una ayuda para unas 60 personas durante la pandemia, hoy se convirtió en una necesidad urgente para más de 160 vecinos. El comedor del Centro Comunitario Nueva Esperanza refleja una realidad que se repite en distintos puntos del país: cada vez más familias dependen de un plato de comida.
Desde la organización aseguran que la demanda no deja de crecer y que, pese al esfuerzo diario, sostener el funcionamiento se vuelve cada vez más difícil. La crisis económica, la pérdida de empleo y el aumento del costo de vida empujan a más personas a acercarse en busca de asistencia.
Detrás de cada número hay historias. Familias enteras, chicos y adultos mayores que encuentran en este espacio no solo comida, sino también contención. Mientras tanto, quienes llevan adelante el comedor redoblan esfuerzos para no dejar a nadie afuera.