Todos los domingos, vecinos se reúnen para intercambiar productos y servicios a través de una moneda comunitaria llamada “Sol”.
En el lugar se puede encontrar desde pan casero, bizcochuelos y verduras orgánicas, hasta calzados, abrigos y otros elementos de necesidad.
La iniciativa funciona como una red de ayuda mutua: quienes tienen algo para ofrecer lo intercambian con otros vecinos, generando una economía solidaria en tiempos difíciles.
Una forma de salir adelante entre todos, con organización, trabajo y comunidad.